Reseña: Therion presenta Leviathan II: 26 años de Metal Sinfónico y una historia que contar

La legendaria banda de metal sinfónico Therion, presentó su más reciente producción discográfica titulada “Leviathan II”; una ¿secuela? de su anterior disco de larga duración titulado Leviathan. Ambos nombrados, cómo no, en honor a la gran bestia marina de los relatos bíblicos. Y aunque el título pueda sugerir que es sencillamente una “continuación” o una “segunda parte” de su predecesor; Leviathan II no tiene mucho que envidiarle a su hermano mayor, porque funciona por sí mismo. No necesita de una antesala para ser un trabajo completo, auto conclusivo y sobretodo fresco sin traicionar las raíces “tradicionales” de los suecos. 

Se anunció mucho por redes sociales este lanzamiento por parte de la banda e incluso Christofer Johnsson, líder, fundador, guitarrista y compositor de Therion; compartió detalles curiosos sobre el proceso creativo y de producción del disco. Ahora bien, sería fácil decir que es sencillamente “un disco de Therion más”; porque sí, nos presenta un Therion como el que ya conocemos, muy anclado a su naturaleza y bastante fiel a lo que nos ha presentado los últimos años; pero también sería injusto porque nos trae de igual manera un sonido refrescante, innovador (esto para algunos será un problema, quizá) y de muy buena calidad.


Therion con Leviathan II ha querido contar una historia, y esto puede interpretarse, sobretodo, en dos sentidos: El primero es un viaje casi que histórico por los sonidos de su carrera: En muchas canciones resonarán en nuestros corazones atmósferas de otros discos y de otras épocas de la agrupación; la segunda historia es la temática. Como siempre, Therion se inspira en celebrar la memoria de los pueblos olvidados, recordándonos deidades, rituales, culturas, imperios y civilizaciones antiguas así como sus creencias, cosmovisiones, prácticas y uno que otro hechizo o encantamiento. Así pues, vamos a sumergirnos en esta historia un poco y descubramos juntos algunos de estos secretos:

El disco abre con Aeon of Maat; un tema bastante corto y sencillo y sin embargo muy pegajoso, gracias al magnífico coro épico que lidera los principales pasajes de la canción (Aplausos desde ya a Hellscore, el coro invitado y a su directora Noa Gruman, quien a propósito también es vocalista invitada en el álbum). Esta canción y en palabras del mismo Christofer fue pensada para el álbum-ópera-rock “Beloved Antichrist” pero se quedó por fuera. Por lo tanto, es evidente que se siente como una canción más dramática, operística y pomposa que el resto del álbum, los coros en cuanto al juego de voces se asemejan muchísimo a la época de Secrets of the Runes. Ahora bien, el concepto detrás de esta pieza introductora es Maat, una deidad egipcia, símbolo del equilibrio entre el bien y el mal. Maat es hija de Rá, el dios Sol, y es la encargada con su pluma de juzgar los pecados de los muertos para decidir si entrarán a la vida eterna en la Campiña de Aaru o por el contrario serían devorados por la diosa-cocodrilo Ammit (Fans de Marvel y Moonknight, sí, la misma).

La pomposidad sigue con Litany of the Fallen y como su nombre lo indica, la canción será más un himno o una epopeya. No escucharemos voces solistas sino que el coro de manera secuencial nos transportará por esta Letanía de los Caídos. Como reza su mismo título, parece que los mismos ángeles caídos alzaran estas plegarias. La pieza funciona muy bien como single ya que el coro es pegajoso y los versos también, tiene momentos deslumbrantes y un final bastante rápido y melódico con una muy buena orquestación. Quiero aprovechar esta canción para hablar de los coros del álbum: Sí, es una “crítica” muy común actualmente para Therion el hecho de que no estén usando los mismos coros de ópera que caracterizaban su sonido en Secrets of the Runes o Deggial. Estos coros suenan mucho más “modernos”, menos clásicos, pero, y advertencia, no significa que suenen menos épicos. Este sonido ha hecho que muchos consideren que suena mucho más a ABBA que a Therion (Cheers to Abba), pero vamos, que Therion lleva haciéndole tributo a ABBA desde Summernight City y nadie se había enojado. Por cierto, la canción habla de los Ángeles Caídos, condenados por tener relaciones sexuales con mujeres humanas, dando como fruto a la raza de gigantes Nefilim o Grigori, que depravarían a la humanidad según el libro de Enoc (Libro bíblico no canónico). La canción rinde homenaje a estos ángeles y sobretodo a Semyazza el líder de los Grigori, atrapado en la constelación de Orión (La madre dragón).

El viaje continúa con una canción más “rockera” si se quiere:  Alchemy of the Soul, la cual se parece un poco al sonido de Luciferian Light Orchestra, el otro proyecto musical de Christofer. Es una canción adictiva, coral y con un protagonismo de las voces invitadas: La española Rosalia Sairem (Quien ahora es también vocalista en vivo de Therion) y la serbia Taida Nazraić (Conocida por ser la cantante de la banda The Loudest Silence). Empieza lento y luego aumenta el ritmo con guitarras pegajosas y melódicas para terminar con un potente coro masculino. En cuanto a la historia que cuenta, nos habla de la “antigua ciencia”: La Alquimia. La labor sagrada que tuvo por años a filósofos, científicos, físicos y demás sabios y eruditos buscando el elixir de la vida, los secretos del universo y la transformación de la materia, sobretodo intentando encontrar la manera de crear la piedra filosofal a partir de la sustancia legendaria Azot.

Seguimos a un punto bastante importante del álbum, una canción que seguramente será la favorita de muchos fans: Lunar Coloured Fields. Una canción bastante sinfónica que empieza con staccatos y una entrada importante a nivel vocal de Taida acompañada de la siempre impecable Lori Lewis. Un track bastante épico-sinfónico y que, en mi opinión, tiene los segundos coros más imponentes del disco (aún no hemos llegado a los primeros), es bastante melódica y atmosférica, como si quisiera evocar la magia y el misticismo de la luna y termina con un sentimiento triste. Y en esta me perdonarán pero aún no logro descifrar exactamente de qué va. Se puede interpretar elementos como la muerte, el final, y el viaje hacia la trascendencia o un plano superior, pero es sólo mi interpretación personal.

Llegamos a casi la mitad del álbum con una de las canciones más metaleras de todo el trabajo: Lucifuge Rofocale. Chris Davidson como vocalista invitado en dueto con Noa Gruman le dan un toque bastante extremo, la canción tiene buena energía y velocidad, con coros acompañantes. Además, hacia al final Noa, Chiara Malvestiti (La muy querida e icónica cantante italiana que también es vocalista oficial en vivo) y el coro tienen un momento vocal bastante interesante. Ah, también hay que resaltar el solo de guitarra que se trae Christian Vidal en esta canción ¡Gracias!. Definitivamente una joya y cómo no si la canción habla de Lucífogo Rofocale, uno de los condes y ministros del infierno según la Kabbalah. Lucífogo es el gobernante de los tesoros de la tierra y causante de las deformidades, enfermedades y terremotos.

El viaje tenía que regresar a lo épico-clásico después de la descarga anterior y nos trae uno de los singles del disco: Marijin Min Nar (Que traduce  “Fuego sin humo”), un rolazo influenciado por los sonidos medio-orientales donde destacan sobretodo Thomas Vikstrom (vocalista principal de Therion), Lori Lewis y coros muy presentes. Las guitarras también son protagonistas con arreglos “arábicos”, toda esta atmósfera oriental está inspirada en los genios malvados del Islám: Los Shayatin, criaturas que tientan a los hombres a pecar. Grotescos y malignos, servirían de influencia en la creación de los míticos genios de las lámparas, llenos de la magia que cumpliría oscuros deseos.

La próxima canción es uno de los puntos a resaltar del álbum: Hades and Elysium. Es una canción bella, grande y profunda. Las voces que lideran son un trío: Thomas, Lori y Taida se encargan de entonar una travesía mística, mágica y sinfónica a través del Hades. Es una canción además, gótica, oscura, atmosférica y melancólica. Todos esos adjetivos encajan perfectamente porque así se podría describir también a la temática de su letra: La entrada al Hades, el inframundo para los antiguos griegos. En esta entrada se decidiría si los muertos entrarían a los Campos Elíseos como valientes héroes y nobles de espíritu para tener una vida eterna en gozo, o si por el contrario, llegarían al temible Tártaro para ser torturados por la eternidad. Aplausos Therion.

Hemos llegado a la que considero la mejor canción del álbum y mi favorita personal, creo que muchas personas compartirán mi opinión, pero es que es imposible no enamorarse de Therion con Midnight Star, ya que lo tiene todo: En la primera mitad de la canción, Chiara dándonos su maravillosa voz operística, Thomas cantando en su estilo más rockero y agresivo, coros acompañantes, una guitarra muy “Metallica” y un buen ritmo y velocidad, para después darnos un bajo que sirve como paso a la segunda mitad de la canción: En definitiva, el momento más grandilocuente y apoteósico del disco: Un segmento coral masculino de más de 71 voces bastante gótico y melódico, interpretando un himno de alabanza con influencias del folclor eslavo y un Thomas ahora más operístico que en ningún otro momento, para cerrar con un melancólico piano y oboe. Perfecta de inicio a fin y con el plus de una de los mejores conceptos temáticos: Un elogio a Zoyra, la deidad eslava que representa el amanecer. La estrella de la media noche. Es hermana del Sol, la Luna y la Estrella de la Mañana y encargada de dar la bienvenida a cada nuevo día. Si no te gusta Therion, pero te gusta la buena música, esta canción es perfecta para ti.

Cavern Cold as Ice es la novena parada del disco, antepenúltima canción, y, he de ser sincero, no me encantó. Es corta, pegajosa y más rockera que el resto del álbum, pero cumple casi que matemáticamente con lo que uno ya se esperaría. No sé si me ¿Aburrió? Pero definitivamente no la considero entre los highlights a pesar de contener buenos elementos: A nivel vocal la lidera Rosalia y tiene como invitada “especial” a Catalina Popa (Flautista conocida por ser miembro de la banda Haggard). Ahora bien, la temática sí es un poco más interesante: La canción nos habla de Agrat, una demonio y súcubo de la mitología judía. Agrat es la amante de todas las brujas, además de ser hija de Mahlat y nieta de Lilith. Bailarina de los tejados y practicante de la hechicería, seduce a hombres y mujeres a través de los sueños.

Codex Gigas es la décima canción y también fue escogida como single. Es una canción muy conectada con Litany of the Fallen. De ella vemos un Therion muy típico (y no por eso es malo), recuerda bastante a Sitra Ahra, coros muy presentes y Thomas Vikstrom liderando esta oda bastante doom, lenta y profunda en todo su esplendor vocal. Tiene además un solo de guitarra bastante bello y climático. Una canción que uno esperaría en cualquier otro álbum de La Bestia. A propósito, Codex Gigas es un antiguo manuscrito medieval que incluye libros de la Biblia, hechizos, encantamientos, invocaciones a demonios, medicina ancestral, epístolas, listado de muertos y más textos; se le consideró una vez como la Octava Maravilla de la Humanidad y también como la Biblia del Diablo y al día de hoy reside en Estocolmo en la Biblioteca Nacional de Suecia.

Finaliza este viaje con Pazuzu, otro de los singles estrenados para promocionar el álbum; una canción bastante apegada al Therion moderno. Erik Martensson es quien lidera vocalmente esta pieza, siendo ella bastante Hard Rock en la que la voz de Erik encaja a la perfección mientras se combina con la de Thomas en su lado clásico, los coros intercalan entre masculinos y femeninos y definitivamente la canción está orientada a la guitarra. Seguramente será una canción que se disfrutará al máximo en vivo. Como curiosidad, se incluyó una versión AOR (Adult oriented rock) muchísimo más rockera y enteramente cantada por Erik (Una maravilla que muchos disfrutarán). Therion cierra con una canción divertida de escuchar, pegajosa y rítmica y en honor a Pazuzu: Rey de los demonios del viento para los Mesopotámicos, responsable de las tormentas, las plagas y las devastaciones; aunque curiosamente para los sumerios también era un símbolo de protección contra otros demonios y contra su esposa Lamashtu, devoradora de niños.

Hemos llegado al final de esta travesía; un álbum que se puede disfrutar de principio a fin y que no traicionará a los antiguos seguidores de la banda pero que podría captar la atención de unos cuantos neófitos. Lejos parecen estar los sonidos de Vovin, Theli o Deggial, pero eso no necesariamente es malo. Therion ha creado su propio sonido y por algo muchos consideran a La Bestia los Padres del Metal Sinfónico. Me voy agradecido con un disco en el que se puede apreciar un trabajo bien hecho, realizado con pasión y con una nómina imperdible (Aplauso para los ocho cantantes: Thomas, Lori, Chiara, Taida, Rosalía, Noa, Erik y Chris).

No creo que sea un récord perfecto, pero definitivamente me da la esperanza de que tendremos Therion para muchos años más, en la medida en la que puedan seguir explorando y descubriendo ese sonido y esa historia que los hace únicos, que nos sigan deslumbrando con su poder y sus relatos.

Calificación 9 de 10. 

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